Y si en la espera,
apenas quede tendido el ego
sobre el sosiego dulce de la certidumbre,
algo recuerda la existencia
de los versos de la muerte,
pero en la vida.
Y si en la espera,
apenas quede tendido el ego
sobre el sosiego dulce de la certidumbre,
algo recuerda la existencia
de los versos de la muerte,
pero en la vida.
Yo vi al silencio cara a cara,
cuando la calle empapada
nos hacía cómplices de una huida
pactada, desde la ingenua calle
que resguardaba infalible
todos nuestros secretos,
pude verlo, vulnerar las horas y
sentirme sitiado por la elocuencia
del árido papel
que rasgaba mi garganta
hasta la más absoluta complacencia.
Alguna vez
he llamado paz a cadenas rotas
amontonadas sin aliento, he invertido todos mis sueños
en las riquezas de aquellos que
ahora llamo desalmados,
alguna vez he llorado
sobre la tumba de mis inquietudes
para ponerle el nombre más
acertado a su inexistencia,
alguna vez he soñado ser sin haber sido
como he podido ser sin haberlo soñado.