sábado, 7 de marzo de 2026

No cambies el mundo

 

No cambies el mundo

como quien bebe

el jugo fácil de una tendencia,

sacude el sesgo en tu mirada,

un día, una semana,

sacúdelo y retírate, miéntete mientras

el aliento que surge del diálogo

te increpa en silencio

sobre la huella de tu propio miedo.

Para cambiar el mundo

no es precisa una mentira colectiva,

desnudar con ira a la palabra

ni comprender la luz de los caminos

que acaban en la discordia.

No cambies el mundo

con el ritmo de las cloacas,

observa el silencio de los pájaros,

un día, una semana,

obsérvalo y reinventa tu destino,

vuela tras ellos, solo así

aprenderás a otear

el mal desde las alturas.

Para cambiar el mundo

no valen las excusas harapientas,

el bálsamo en la piel crucificada

la pena ni los llantos de salón.

No cambies el mundo,

un mundo así no te necesita,

sortea la duda que te atrapa,

un día, una semana,

sorteala y comprende que la noche es un calvario

cuando el viento enmudece voluntades.

No cambies el mundo por cambiarlo,

la tierra rebosa nombres sin sueños

que arruinan los caminos.


                                                                              
                                                                                 Foto: Jorge Romero.




jueves, 25 de septiembre de 2025

En algún lugar

 

En algún lugar,

forzado por el simple apego

de sentir el roce efectivo de los colores,

la eterna calma del placer visual

ante los tonos saciados de adjetivos,

y esa verdad que llueve siempre

sobre la luz y sobre el viento.

En algún lugar estuvo el origen

de una imagen que quedó grabada

para siempre como un rito recurrente,

somos los hijos de aquella Ilíada,

los dueños rebeldes de la ruptura

con la memoria de especie.

En algún lugar,

sigue existiendo el destino

que nos acerca,

la terca capacidad de disfrutar

con una imagen,

con una parte del pasado.

Lo sigo pensando;

somos los dueños rebeldes de la ruptura,

viajeros en busca de algún destino

cargado de vínculos para el sosiego.

                                                


                                                                      Foto: Jorge Romero Aranda

martes, 16 de septiembre de 2025

Concupiscencia

 

Nacer en la colina más opuesta,

desde donde se otea el Rubicón

y su brillo muestra la equidistancia

entre la miseria y la opulencia,

ese escenario no hace a nadie diferente.

El valor está en otra parte, lejos de la sangre,

donde los cantos son del aire

y el árido señuelo de la guerra

se pierde entre el silencio cómplice del eco,

y nada es nuevo allí abajo

y nada se multiplica tanto como la ira

cuando el sol ciega el color de una sonrisa.

Nacer en la colina más opuesta

solo nos hace hermanos de sangre en la distancia,

herederos del triunfo camuflado

mientras que, alguien brama en silencio

nuestros nombres desnutridos

macerando entre sus piernas una ira

que no nos pertenece, ni a ti ni a mí

ajenos de la distancia,

ni a ti ni a mí

que nacimos lejos de su concupiscencia.


                                                                          Foto: Jorge Romero Aranda