domingo, 4 de octubre de 2026

Otro miedo


Y entonces, recuerdo

que no temía a la voz engrosada

bajo el rostro divertido de mi padre,

ni a la sentencia 

de aquel anuncio televisivo

cuando emitía, como si el mundo sucumbiera,

un lacónico mensaje

al mostrar sobre los montes su silueta.

Mi miedo era otro,

me apenaba recorrer

colina tras colina hasta llegar a casa

desnudo de sensaciones,

un viaje no era lo mismo 

si la imaginación viajaba solitaria

sin las aventuras que provocaba

su figura 

en el silencio fugaz de la carretera.

Por eso cuando los veo,

sigo parando, me gusta pensar que,

a pesar de los años,

sigo soñando.


                                                                             Foto: Jorge Romero.

viernes, 17 de julio de 2026

Raíz


Pude ver el camino en una sombra,

en un halo de tiempo acompasado

amamantar al sueño, apaciguarlo

con el beso acólito del desamparo,

trepar a mis alturas poco a poco

volar empoderado capa a capa,

y mi casa, casi llena como el mar

cuando la luna canta entre las luces.

Pude ver el camino en una sombra,

rescatando del silencio lo que fuimos,

cuánta paz en mi destino

cuánto verbo reforzado

cuanto asfalto doblegado

para vivir erguido sobre los mapas.

Yo pude verlo,

y mi cuerpo enjuto

creciendo mientras tanto

y mi raíz atenta en la alborada,

al final del camino,

yo pude ver el equilibrio en una sombra.

                                                                                     Foto: Jorge Romero

miércoles, 3 de junio de 2026

Otra paz

 


Hay una paz

que viaja en el mismo lugar

donde la ira se resiente burdamente,

y rebusca entre las muertes

el naufragio perfecto de la palabra,

ya no alzan el vuelo las palomas,

allí, sobre los campos infinitos,

y un niño juega en silencio

ajeno al paisaje que lo amamanta.

Hay una paz

que viaja en el mismo lugar

donde la ira se resiente burdamente,

y no hay sentencia que la juzgue

en ese vasto lugar

donde un paisaje se llama hombre,

Hay una paz innata, sutil,

bañada con el rojo perfecto

de una amapola al alba,

y no hay belleza que la detecte

bajo el latido insistente,

ni verbo que la distinga

bajo el minúsculo hijo de la soberbia


                                                                                      Foto: Jorge Romero